Los
primeros cables dicen que seis miembros de la tripulación del Ocean
Explorer
dormían. Los otros tres integrantes del equipo
(con experiencia en búsqueda de tesoros y rescate en naufragios)
fueron testigos del momento en que la pantalla
del sonar captó y fotografió el curioso objeto.
La embarcación había detectado bajo el mar, a 87 metros de profundidad, una estructura circular de unos 18 metros de diámetro. Era la noche del 19 de junio y el buque cruzaba el Golfo de Botnia, en el Mar Báltico. Justo entre Suecia y Finlandia.
El grupo liderado por Peter Lindberg observó un par de detalles inquietantes. Por ejemplo, que el círculo parecía conectar con una suerte de "pista" de 300 metros de largo, como si el objeto, cualquier cosa que fuese, se hubiese deslizado hasta que se detuvo en el sitio donde fue descubierto. "Se ven un montón de cosas extrañas en este trabajo, pero en mis 18 años de profesión nunca había visto algo así", aseguró más tarde el comandante.
Las lecturas del radar
muestran que el misterioso objeto tiene alrededor de 60 metros, más
o menos del tamaño de un jet jumbo. Y no está solo. Muy cerca hay
otro pequeño objeto con forma similar. Y aún más fascinante, ambos
dejaron "marcas de arrastre" que se extienden hasta 400
pies.
"¿Podría ser el Millenium Falcon de "Star Wars", un tapón para un mundo interior o una versión marina del Stonehenge?". Estas son algunas de las especulaciones que ha generado el hallazgo.
Bueno, podrían ser solo restos de un naufragio. O fango.
Pero Lindberg dice que la teoría del barco no es factible por el inusual tamaño del objeto. "Por supuesto podría ser algo de otro barco, pero es bastante grande", indicó a CNN. Lindberg acota que algunos observadores han especulado que los objetos pueden ser navíos de guerra rusos construidos a finales del siglo XIX. Sin embargo, aclara que esos barcos no solo eran más pequeños, sino que no patrullaban el Mar Báltico durante esa época.
El Mar Báltico es
literalmente un tesoro para los equipos de rescate y un "laboratorio
de naufragios" para los investigadores, ya que los bajos niveles
de salinidad en sus aguas ayudan a preservar los objetos hundidos.
"Ahora mismo sabemos de unos 20,000 objetos, mayormente restos
de naufragios. Pero creo que debe haber más de 100,000",
comenta el experto en radares Ardreas Olsson. "No estoy seguro
de qué verá cuando descienda. Pero estoy entusiasmado. Va a ser
interesante saber de qué se trata".
El equipo de Ocean Explorer hizo el descubrimiento en agosto y no tenía intenciones de regresar a la escena. Pero el creciente interés del público los ha llevado planear una nueva expedición. Por ahora, Lindberg espera a que se calmen las aguas del Mar Báltico, posiblemente en mayo, antes de llevar sus instrumentos al fondo del mar para ver de cerca el misterioso objeto.


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